El no entrevistado del mes
Se llama Juan Carlos, apareció y salió de mi vida como si nada.
Estaba sentada en La Plaza Mayor de Lima y - como en Perú nadie está solo en público por más de cinco minutos (por lo menos, eso me pasó a mi) - él me preguntó la hora para, 15 minutos después, llevarme a conocer lo mejor de los libros y pelis del Perú.
Profesor, le invité a hablar para nuestra cámara, entre una cerveza, un baile y otra cerveza, sobre temas que le tocan, como educación y el hijo de puta de la Casa del Gobierno o los injustos del Palacio de Justicia, lo que él se interesó mucho por hacer.
El día siguiente, sin embargo, me dejó esperando en el mismo banco este de la Mayor, así que... nada.
Todo eso para contarles que seguimos a la caza de entrevistados, pero ellos no sienten el mismo cariño por nosotros.
Estaba sentada en La Plaza Mayor de Lima y - como en Perú nadie está solo en público por más de cinco minutos (por lo menos, eso me pasó a mi) - él me preguntó la hora para, 15 minutos después, llevarme a conocer lo mejor de los libros y pelis del Perú.
Profesor, le invité a hablar para nuestra cámara, entre una cerveza, un baile y otra cerveza, sobre temas que le tocan, como educación y el hijo de puta de la Casa del Gobierno o los injustos del Palacio de Justicia, lo que él se interesó mucho por hacer.
El día siguiente, sin embargo, me dejó esperando en el mismo banco este de la Mayor, así que... nada.
Todo eso para contarles que seguimos a la caza de entrevistados, pero ellos no sienten el mismo cariño por nosotros.

